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La lengua sirve como nexo de unión entre un pueblo y, a veces, sirve incluso para reivindicaciones políticas. Encontramos que existen pueblos ágrafos y epígrafos:
Sobre el III milenio se produce un desgaste de la lengua y se crean los dialectos. De ellos nos han llegado las lenguas vivas (gaélico y demás) y las lenguas muertas (galo, britónico, celtíbero).
Las lenguas muertas.
Lo que diferencia a ambas es fundamentalmente la forma que tienen de adaptar la llamada biolabial indoeuropea (lo que gráficamente se traduce como W K w) que en la primera pasa a /q/ y en la segunda a /p/. Entre los distintos dialectos distinguimos:
Posible lengua que se empleaba en el sur de Alemania, Suiza, norte de Francia y Austria. No tenemos evidencias escritas sobre su uso, pero quedan algunos topónimos. Uno de esos topónimos podría ser el del Danubio, que vendría de “Danuvius”, lo que a su vez derivaría de “Danu”, diosa de la mitología irlandesa relacionada con los ríos; aunque es una teoría difícil de probar.
Al norte de Italia se encontraron unos restos de escritura celta adaptada al signario etrusco. Sería una lengua bastante arcaica. En esta zona de Golasecca (entre Turín y Milán) se desarrolló una cultura a caballo entre el mundo celta y el etrusco. Hay estelas funerarias del s. VIII al VI a. E. donde aparecía esta lengua celta. En las primeras vemos como utilizan el signario etrusco, pero luego se adaptan al latino.
Lo encontramos en el norte de Italia, donde existió una gran presencia gala. Los testimonios epigráficos son estelas funerarias, y graffitis en la cerámica. La biolabial cambia a /p/. Los galos de Francia también tienen inscripciones en griego sobre el s. XII-II a. E. en unas 70 inscripciones en piedra. Otros testimonios en signario latino son ya de época de la conquista de la Galia. Los soportes principales son en piedra. Aparece “Maponos”, trol mitológico. Aparecen en fuentes clásicas y en topónimos, etnónimos... El Calendario de Coligny se fecha a finales del s. II a. E. Se trata de un texto de 16 líneas en escritura latina y que recorre noches y días, siendo el testimonio epigráfico más importante que se ha encontrado. Empieza con el Samonios (comienzo del año de la Oscuridad), que tiene un paralelo con la palabra irlandesa Samain; se trata de una fiesta que dura tres noches en las que se realizaba un gran banquete comunal donde se resolvían los problemas jurídicos, sociales... era el momento de contacto entre el mundo terreno y el mundo del Más Allá (este día se adoptará en el mundo cristiano como el día de difuntos). La lengua gala fue desapareciendo con la romanización y se restringió a las zonas rurales más apartadas. En el s. III aún se admitía el galo para redactar testamentos.
Es una lengua paleohispánica que se da en la región del sur de Aragón, norte de Castilla-La Mancha, Guadalajara, Teruel, Soria... es muy arcaica (está cerca del lepóntico), formando parte del grupo de los celtas en /q/. En la escritura adaptan el semialfabeto íbero, usado por los íberos del Levante del s. V, que parece ser una adaptación del etrusco y del griego, pero que ya es propiamente íbera y que los celtíberos copian de forma literal. Más adelante usarán el latín. En este dialecto encontramos dos tipos de escritura: la occidental y la oriental. Es un semialfabeto y existen varios símbolos silábicos (Ka, Ke...) que varían dependiendo de la zona. Los Bronces de Botorrita son los más antiguos de la lengua celtíbera encontrados (el primero de comienzos del s. I). De esta lengua sólo se conocen algunos nombres, algunas palabras de organización... apenas se entiende. Se cree que es una especie de ley sagrada donde hay un individuo con tres testigos que hace una ofrenda. En la cara B están los nombres de catorce personas separadas por el signo “ : “. Aparece una referencia a la gens, que aún no se sabe si es un personaje mítico o un animal. Se trata de un linaje, no de un apellido. También se han traducido algunos verbos, pero poco más. A partir del s. I también han aparecido acuerdos entre grupos, en monedas... pero van desapareciendo por el peso de la lengua latina, pasando a escribirse con signatura latina en idioma celtíbero.
Las lenguas vivas.
También se conoce como goidélico, lo que se cree que viene del nombre que se le daba en Irlanda. Se trata de una lengua celta en /q/. En la mitología irlandesa encontramos el Libro de las invasiones en el que se nos narran las cinco grandes invasiones, siendo en la última en la que entraron los pueblos gaélicos del norte de España. La escritura ogámica son puntos, rayas... que se cree que adaptan de la escritura latina, pero muy mal, en el fondo. Estas inscripciones datan del s. V al VII en estelas, pero su datación es complicada. También se da en Escocia y la mayoría de los ejemplos están en Gales. A partir del s. VI se abre camino la escritura latina. Es el momento de mayor esplendor del irlandés: el irlandés antiguo es el lenguaje cuyos textos, después de los grecolatinos, son los más antiguos de Europa. Es en este momento cuando se escriben: Ulster cycle (todo lo que sucedió en el Ulster), El robo del toro (una disputa entre dos religiones), El libro de las invasiones (s. IX, 13 capítulos en los que se relatan las diferentes invasiones de las islas) y The book of Kells. Al parecer, estos libros tienen algo de históricos. Es probable que se hablase celta desde antes del s. IV.
Sobre el s. IV-V un grupo del Ulster emigró hacia Escocia (que es el nombre latino). La historia de Dalriada es la historia mitológica de la llegada de estos irlandeses a Escocia. Esta leyenda está avalada por la lengua. Ya es muy diferente.
Tiene influencias vikingas.
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