Home Arqueología del Mundo Celta El mundo de La Tène
09 | 09 | 2010
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Los cambios políticos y económicos que afectan al Mediterráneo ene l s. VI son derivados de las guerras entre el poder expansivo de los griego y de los cartagineses. Estos cambios serán los culpables entre otras cosas de la caída de la mítica Tartesos hacia el año 500 a. E. y serán también los culpables de la caída de los principados del Hallstatt. De este modo vemos como desde el año 550 cuando se fecha la tumba de Hochdorf hasta el 400 cuando se fecha la necrópolis de Madalenisberg existe una clara diferencia, se comienza a dar una mayor democratización de la riqueza y una mayor dispersión geográfica de las tumbas, lo que nos muestra ya los rasgos característicos del periodo de La Tène (400-50 a. E.):

1. Generalización de las tumbas de guerreros:

Se produce el final de las tumbas principescas y se generalizan las tumbas de guerreros sobre todo por amplios territorios que hasta ahora entonces no habían tenido presencia celta (zona del Danubio, oeste de Francia e Inglaterra).

2. Atomización geopolítica:

Se constata un desmembramiento de los grupos célticos en pequeñas unidades poblacionales, generalmente articuladas alrededor de un oppidum, lo que los romanos equipararían con los populi. Hay autores como P. Brunt que sostienen que se trata de un desarrollo para-estatal o para-urbano.

Entre los años 450 y 250 se desarrolla un periodo cultural con una fuerte personalidad claramente expansiva. Es el periodo del denominado Estilo Vegetal o Estilo Waldagasheim, que implicará un cierre de los contactos exteriores. Hacia el 250 el mundo de La Tène se comienza a abrir a contactos debido a la presencia de la cultura Romana en una época de auge.

3. Expansión de la metalurgia del bronce y del hierro:

La metalurgia se expande gracias sobre todo al éxito que suponen en toda Europa las armas, los adornos de las vestimentas (torques, fíbulas...) y los elementos de atalaje.

En cuanto a las armas, se inspirarán en algunos cascos griegos, pero básicamente desarrollan su tradición del Bronce Final. Se trata de cascos de boato con formas cónicas terminadas en penachos y con mucha decoratividad. Hay que tener en cuenta que las armas de La Tène cobran ahora gran importancia ya que empezamos a ver como los romanos las van introduciendo en el armamento oficial de su ejército como vemos con los escudos alargados o scutum y los cascos, mientras que tomarán los diseños de las espadas de los gladius hispanienses de los celtíberos (espada de doble filo de tradición hallstática) por ser más cortas y manejables que las espadas de La Tène.

Los elementos de boato de la vestimenta son también muy importantes. Así en todo el Mediterráneo occidental se realizan copias de fíbulas de La Tène I, II y III. Estas fíbulas de La Tène desarrollan muchos elementos de adorno que podemos dividir según los periodos artísticos:

1. Periodo de sencillez de La Tène I.

2. Periodo barroco de La Tène II.

3. Estilo severo o neo-severo de La Tène III.

 

Los elementos de atalaje para carros y caballos nos muestran el valor que se le da al carro celta de dos ruedas o carro de combate que sustituye en las tumbas más ricas a los carros de cuatro ruedas. Se trata de un carro más difícil de manejar en guerra porque es más pequeño y tiene que albergar a un auriga y a un arquero, lo que resulta complicado en un espacio tan inestable. Aún así resulta un carro muy abundante en toda Europa que incluso se usa de modo muy eventual en tumbas.

Los elementos de adorno de los caballos también son importantes. Los ejércitos celtas irán mayoritariamente a pie, sin embargo los guerreros más ricos irán a caballo y dotarán a sus animales de unos adornos muy ricos en forma de discos solares, faleras...

 

En definitiva, podemos hacer un resumen de lo que supone el estilo de La Tène dividiéndolo en periodos:

  • La Tène I (450-325): presenta una dualidad ya que a partir de su base sencilla se desarrolla un estilo arcaico severo que hereda elementos del Hallstatt, incorporando los primeros motivos de desarrollo vegetal, un poco barrocos, que nos permiten hablar de un estilo flamígero.
  • La Tène II-A (325-250): se desarrolla en los estilos vegetales o Waldagasheim caracterizados por la exageración de la figura humana y animal, así como por la copia de elementos mediterráneos.
  • La Tène II-B (250-100): las producciones galas evidencian contactos con el mundo romano, aunque en realidad se trataría de un estilo que continua el anterior con algunas diferencias:

- Uso de esmaltes, piedras semipreciosas...

- Crecimiento del volumen de los objetos.

- Gusto por la policromía.

- Desarrollo especial de las armas decoradas.

· La Tène III (100-50): se trata del llamado estilo neo-severo que nos muestra una vuelta a las líneas sencillas, pero con una representación humana más realista.

 
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