Las primeras aproximaciones de Boch Gimpera
La demografía.
El estudio de la demografía se puede abordar desde un enfoque cuantitativo o desde un enfoque cualitativo. Normalmente se aborda desde el punto de vista cuantitativo, aunque la demografía cuantitativa no es más que la base del conocimiento científico superior, es decir la demografía cualitativa, que tiene la obligación de deducir desarrollos poblacionales en forma de dinámicas y sus consecuencias o fenómenos demográficos o lo que es lo mismo planteamientos genéricos que se puedan aplicar a distintas poblaciones. Estos desarrollos poblacionales se pueden entender de manera laxa como leyes que pueden aplicarse a un grupo. Cuando queremos estudiar a una población del pasado desde la demografía cuantitativa debemos acudir a datos empíricos. En Prehistoria y Arqueología hay que estudiar las necrópolis, a partir del s. X en Europa las partidas bautismales... En ambos casos no nos sirven para el mundo celta porque en la mayor parte de los casos no son datos fiables, para los celtas habría que acudir a la demografía cualitativa, es decir a pautas poblacionales aplicables a poblaciones similares. Esto se debe sobre todo a que los datos de las necrópolis son parciales y en algunos casos inexistentes debido a prácticas como la cremación. [ver: Berrocal y Cardes, Entre celtas e íberos. Poblaciones protohistóricas de las Galias e Hispania, Madrid, 2001] Para estudiar a los celtas habría que analizar los movimientos expansivos, es decir los movimientos que desembocan en fenómenos migratorios. Sin embargo hay que tener en cuenta que estos movimientos expansivos provocan más fenómenos como el diezmo, deflacionismo... la óptica correcta es la de estudiar todos los movimientos desde las nucleizaciones hasta los diezmos y las desapariciones. Tenemos que hablar de dos procesos dinámicos: los expansivos y los depresivos. En ambos casos encontramos dos tendencias básicas:
- Factores exógenos: factores externos a la etnia.
Todo esto provocará procesos y fenómenos demográficos como por ejemplo los procesos de concentración de poblaciones diversas en un lugar: muchos oppida celtas como Manchin son el resultado de la concentración de muchos castros anteriores. Este es también el caso de Ulaca en el que se juntan para formar un gran poblado. Es lo que también se denomina nucleización, un fenómeno físico de creación de un ente mayor mediante la adición de entes menores (similar a los sinecismos como el de Roma). En los pueblos celtas de la península Ibérica encontramos las contrebias ( término indoeuropeo formado por “con-” y “treb-”: “unión de casas”), que mantienen los mismos derechos para todos los pueblos que se unen, a diferencia de lo que ocurre en la nucleización que impone un castro por encima de los demás (lo que ocurrió en Cogotas, mientras que en Ulaca hablaríamos de sinecismo en igualdad legislativa). En Hispania encontramos tres grandes oppida formados por contrebias:
En estos poblados encontramos en los nombres, al menos en Belaisca y Cárvica, términos que hacen referencias a las etnias que componían las contrebias (belos y carpánticos). El concepto de nucleización está unido al concepto de migración, pero no tiene porqué estarlo. Han podido moverse dentro del propio territorio celta (factores endógenos) o bien poblar un nuevo territorio (factores exógenos). Otro tipo de fenómenos pueden ser los de abandono por factores endógenos o el diezmo por factores exógenos (pandemias, invasiones...). Básicamente podemos resumir los fenómenos poblacionales y sus procesos en el siguiente cuadro:
Las interpretaciones difusionistas.
Durante más de 100 años se pensó que todas las migraciones se debían a invasiones masivas. Hasta 1970 esta teoría se ha conservado. Esto se debe a que coincide con la expansión de las potencias europeas y se desarrolla la idea de que esta concepción difusuionista (de expansión imperialista) es la que se da a lo largo de toda la Historia (una ciudad superior invade territorios que están debajo de ella y a los que se les imponen una nueva cultura, ley...). Creen que se dio igual a lo largo de toda la Historia (Prehistoria, Roma...); todo era difusionismo, desde la cultura hasta los animales, los campesinos con su trigo, cebada... Con el carbono 14 se descubre que debe haber otro tipo de convergencias que no sean sólo debidas al difusionismo. No hay duda de que habían existido movimientos masivos de gentes e incluso invasiones, pero no todos los movimientos eran masivos. Muchas veces no quedan restos de invasiones masivas, como las de los vándalos, y necesitamos de los datos que nos proporcionan los contemporáneos.
Pere Bosch Gimpera y la Arqueología Difusionista Española.
Pere Bosch Gimpera, junto a Ramón y Cajal, tuvo una separación enorme en toda la bibliografía extranjera de principios del s. XX. Se exilia a Argentina y en los años 30-40 sus trabajos aparecen en cualquier enciclopedia, ya sea estadounidense o alemana. Actualmente todos sus planteamientos están desfasados porque todo lo explicaba por medio del difusionismo, cayendo en ocasiones en el determinismo. Las investigaciones de la época se habían acercado al celtismo en España desde dos ópticas incompatibles:
La óptica lingüística.
Para los lingüistas y los que basaban sus estudios en la lingüística, como Schulten o Caro, no había duda de que los celtíberos existían.
La óptica arqueológica prehistórica.
Este panorama se quería identificar con los celtas. Los oppida del Duero se querían identificar con los europeos. Con las necrópolis igual. En el resto de Europa se inhumaban, aquí se cremaban. La arqueología demostraba que estos celtas de los que habla la lingüística eran diferentes, e incluso algunos dicen que no eran ni siquiera celtas. El único modo de afirmar que estos pueblos fuesen celtas hubiese sido por medio de una invasión masiva, sin embargo no era posible porque en ese caso deberíamos encontrar una cultura igual y no es así. Algunos ya negaban que hubiera habido celtas en España, lo cual es un contrasentido, ya que el único testimonio de la época que habla de celtas es precisamente de la península (los pueblos celtíberos y célticos, el resto de los pueblos se denominan galos... aunque también fuesen celtas). Bosch Gimpera concluye que en realidad lo que ocurre en la península son una serie de pequeñas invasiones que se suceden durante los s. X-VI a. E. El resultado final es que en el s. V a. E. encontramos una población con una fuerte naturaleza celta que va a desarrollar una cultura posthallstática. Era una cultura específica peninsular, por eso tenía una personalidad propia, además no se dan más invasiones de los pueblos de La Tène. Los prototipos son iguales, pero se desarrollan de manera diferente, por eso las espadas son tan parecidas aunque tengan diferencias tan notables. Hace un plano completo con las tres invasiones que cree que se dan. Dice que en el s. IV se produciría una última invasión, recurriendo a la óptica lingüística aunque ya no existiese el Hallstatt. Todo está ya desacreditado. Se comprobó que muchas cosas que él adjudicaba a la llegada de los celtas venían de otros lugares. Ya no se habla de posthallstáticos. Lo veía todo por movimientos masivos. A partir de los años 60 Martín Almagro Basch (padre de Almagro Gorbea) comienza a hablar de invasiones de Campos de Urnas para el caso peninsular, invasiones que entre otras cosas traen la costumbre de la cremación, entre los s. VIII-IV a. E. Llega a la conclusión de que no son hallstáticos porque no realizaban el rito de la inhumación sino la cremación en los campos de urnas.
Hoy en día sabemos que esa tampoco es la explicación total, aunque se acerca bastante. Martín Almagro Gorbea cree que sí hay una pequeña invasión de Campos de Urnas, no vienen muchos, pero triunfan ya que aquí existía un fondo atlántico que ocupaba casi toda la península. De esta forma deberíamos concluir que en la península convergen ambos trasfondos. Los Campos de Urnas aportan la cremación y la articulación gentilicia de la sociedad, una organización algo más “democrática” de la sociedad. Los lazos sanguíneos tienen mucho éxito y por eso ahora se comienza a enterrar a todo el mundo, y no solamente a los ricos. Además traen la siderurgia que converge con la que venía de los fenicios. De este modo, desde el sur vienen los fenicios con el hierro y por el norte los pueblos de Campos de Urnas. Los fenicios están estamentados por castas, por eso triunfaron más los Campos de Urna; el concepto de clan y de familia triunfa más en la zona atlántica, la familia aún es importante.
Así, tenemos que concluir que los celtas llegan desde el Guadalquivir hasta Turquía. Los términos celtas que nosotros tenemos están contaminados por griegos y romanos.
Argumentaciones sobre los procesos demográficos.
Las invasiones celtas de Inglaterra, de Rodwell.Inglaterra ha tenido mucho rechazo a la idea de una invasión celta; aunque lo reconocen para el caso irlandés, les cuesta admitir que ellos también fuesen celtas. Pero sí que se dio una invasión de pueblos celtas de la zona del norte de Bélgica. Rodwell argumenta esta invasión con distintas evidencias:
A pesar de los esfuerzos de Rodwell, si no hay más apoyos esta teoría puede ser desmontada. Sólo dos de los puntos se explican con elementos foráneos. Los estudios arqueológicos son limitados.. Aunque sí hay movimientos poblacionales, no hubo una invasión. Estos movimientos podemos constatarlos por medio de los druidas y los romanos, por los elementos religiosos...
Campos de Urnas del nordeste peninsular, de Ruiz Zapatero.Ruiz Zapatero aporta también una serie de argumentaciones para afirmar la presencia de Campos de Urnas en el nordeste peninsular:
Hay una razón de peso que apoya esta entrada de Campos de Urnas: 1.000 años después toda la zona habla lenguas celtas (ya son pueblos celtas). Para que haya diferentes lenguas, han tenido que estar separadas entre 400 y 600 años, por lo que se desarrollan diferentes dialectos provenientes de una misma lengua. |