Home Arqueología del Mundo Celta El Celtismo Romántico
09 | 09 | 2010
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En el pasado, desde la ciencia, se mal interpretó y tergiversó de forma intencionada el mundo celta.

La arqueología celta está por eso “maldita”. Algunos ni siquiera admiten que exista una cultura celta como tal. Todo esto viene desde el S. XVIII, de la Europa Ilustrada. Tiene un origen muy concreto en relación con los movimientos independentistas que luchan en las islas contra el expansionismo inglés emergente.

Surge por la necesidad de diferentes pueblos políticamente conquistados (sobre todo escoceses, irlandeses y bretones) de buscar unas raíces diferentes a las potencias dominadoras.

 

En 1719, y sobre todo en 1749, se acaba el último intento de independencia escocesa, y se prohíbe usar el kelt, hablar el gaélico, etc., y lo que se da es una reacción contraria, y se buscan unas raíces contrarias a las romanas de los conquistadores.

 

Encuentran unos restos antiguos que asimilan a ese pasado celta: Los monumentos megalíticos.

Hoy día conocemos los monumentos megalíticos con nombres celtas: Dolmen (que significa “mesa”), crónlech, menhir (= enhiesto), etc.

Resulta que lo que sucedía era que estos monumentos atlánticos estaban en el mismo lugar donde más tarde se asentaron los celtas. Estos monumentos estaban en Irlanda, Escocia, Galicia, Portugal, etc.

En el S. XIX decían que los habían hecho talantes que murieron durante el diluvio por “malos” (explicación cristianizada).

Cuando hoy día se hicieron más estudios, se descubrió que eran 2000 años anteriores a los celtas.

Stonehenge: En su última reutilización, se modificó, y colocaron piedras (en otros lugares hicieron lo mismo pero con maderas) como dinteles para hacer una especie de gran templo solar circular (hacia el 1700 a. C.).

En el Neoclasicismo y con el Romanticismo, el nuevo gusto, la nueva estética, la cultura, las formas, etc. hacen que se estudie de nuevo las formas clásicas (Roma y Grecia), pero a la vez se estudian las culturas contemporáneas a ellas, por un nuevo gusto por lo exótico.


En el XIX quería ver en ellos al “buen indígena” de Rousseau. Y tienen incluso el modelo en que basarse: El druida è creían que eran hombres sabios, naturalistas, pacíficos, que no estaban, ni querían estar, contaminados por el estatalismo romano y griego.


Cuando Carlos III descubre Pompeya y Herculano en Nápoles, el interés por lo clásico se dispara, y Gran Bretaña, que no disponía de esa cultura greco-romana tan tangible, fomenta lo celta. Tenían incluso la leyenda artúrica, con Arturo como el paradigma del mundo celta (cuando en realidad debió ser el “último” romano).


Cuando en el XIX se gesta el concepto de nación, se sobrepone artificialmente al concepto de pueblo, de etnia, por motivos políticos.

Se crean incluso los “héroes celtas”, como William Wallace, Rob Roy, Robert Burn (poeta del XIX que escribía en gaélico cuando estaba prohibido), la reina Boadicea (resiste a los romanos, y va a luchar como sus propias hijas) era usada por los ingleses para afianzar sus raíces (junto a Arturo)...


En Francia, Napoleón III: Cuando entra en guerra contra Prusia. Napoleón III paga la excavación del oppidum de Alexia y el estudio de los galos. No quería destacar el estudio de los francos (que eran germanos), sino el de los galos (por la guerra).


Galicia, para desmarcarse del resto de España, también potencia lo celta.

 
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